El desierto
Este artículo concreta la situación en California del Norte. A grandes rasgos, la situación es similar en muchas partes del mundo.
El cambio climático ha destruido muchos ecosistemas y afectado grandes extensiones de territorio en todo el mundo.
En el caso de las dos Californias, el territorio se ha vuelto árido. Los incendios destruyeron muchos bosques y sotomontes. El estrés hídrico ha extenuado los acuíferos. La consecuencia es que alrededor de las ciudades lo que antes eran extensiones de colinas verdes y de vegetación subtropical actualmente se han convertido en desiertos donde se han asentado especies invasoras.
La cordillera de Sierra Nevada, en la frontera con Nevada, se ha visto despojada de nieve. Los glaciares han desparecido y las estaciones de esquí cerraron hace mucho tiempo.
Ocasionales tormentas de arena complican la visibilidad y hacen que las ciudades amanezcan con una luz tenue anaranjada tamizada por el polvo. Han aparecido dunas y hay tramos de que las carreteras interestatales que son invadidas por la arena, obligando a bajar la velocidad de circulación.
La desertificación ha provocado un éxodo de población a las ciudades. Sin embargo, algunos habitantes urbanos prefirieron el camino opuesto. Nómadas y Naciones tribales de EE.UU. han optado en gran medida por irse a vivir al desierto.
Algunos lugares siguen siendo un vergel, especialmente las estribaciones centrales, retienen aún vegetación y se siguen cultivando. Se han repoblado bosques con especies más resistentes obtenidas mediante bioingeniería y se han puesto en práctica técnicas de arraigo de vegetación y riego selectivo. En esas comarcas se sigue cultivando vino, fruta, almendra, hortalizas, arroz y algodón.