FBI
El FBI sigue funcionando, pero tiene menos presupuesto, menos efectivos y menos funciones. Mediante convenios, sigue actuando incluso en Estados secesionados. En esos Estados, los agentes federales no pueden realizar detenciones, pero investigan sobre el terreno, a menudo acompañados de agentes de la policía local o con contratistas, quienes realizan las detenciones y actúan como enlaces.
Normalmente la Fiscalía local acepta casos del FBI y los jueces los ven con buenos ojos.
La colaboración que el FBI recibe en un caso concreto depende en gran medida del interés de cada Estado. Los convenios con el FBI evitan que los criminales usen las fronteras interestatales para eludir la justicia, lo que conviene a los Estados. Las rivalidades entre cuerpos policiales, la falta de medios y las diferencias operativas pueden ser la razón por la que una operación fracasa o ni siquiera arranca. O pueden ser el pretexto para que un Estado tape un asunto que no lo conviene. Por lo que sea. Una corporación, alguien untado, un funcionario corrupto, un tonto o alguien ambicioso.
En el momento de la secesión, algunos agentes locales optaron por integrarse en las agencias estatales, normalmente la Policía del Estado. Suelen ser excelentes enlaces, ya que recuerdan la manera de operar de la Agencia. Pero también pueden ser formidables antagonistas para cualquier operación si no les interesa que prospere.