Leyes corporativas
Las corporaciones tienen un trato de favor, leyes especiales para sí mismas, autonomía, capacidad para administrar justicia en sus terrenos.
Jurisdicción
Muchas instalaciones y urbanizaciones corporativas quedan fuera del alcance de la Policía, la Justicia y lo poco que queda de las agencias federales. Ya sea el rascacielos corporativo o una urbanización de la compañía, pasando por una oficina comercial o un mero despachito alquilado en un edificio de oficinas, todos son ejemplos de territorio soberano de una corporación.
Si se comete un crimen en las instalaciones de una corporación, la policía no puede entrar. Está fuera de su jurisdicción para la mayoría de delitos. Hay algunas excepciones:
- Orden específica del tribunal supremo del Estado. Raras veces ocurre.
- Delitos específicos. Aunque raras veces la justicia estatal hace uso de su prerrogativa.
- Invitación. La corporación puede invitar a la policía a unirse a la investigación, o incluso renunciar a su jurisdicción en un caso concreto. Ocurre con más frecuencia de lo que se cree, especialmente si el delito es menor y no resulta persona de interés para la corporación. El escarmiento corporativo te lo llevas igual: una paliza, un interrogatorio...
Juzgar delitos
En general, la corporación juzga a los delincuentes que captura en sus instalaciones conforme a su propio código disciplinario. Ya sea un empleado en nómina o un intruso, generalmente el caso acaba en manos del departamento de recursos humanos, o en el de seguridad. La corporación está obligada a realizar un juicio justo en un proceso con garantías, presunción de inocencia, con capacidad de recurso en segunda instancia, y defensa gratuita. La justicia estatal puede pedir cuentas sobre cualquier causa, pero raras veces se hace.
Lo normal es que la corporación se quite de encima los casos fáciles pasándolos a la poli y al fiscal, (lo que no te ahorra una paliza aduciendo que te resististe). Las corporaciones tienden a quedarse los asuntos confidenciales, trapos sucios y escarmientos. Hay gente que desaparece ahí dentro, y sólo queda una lacónica nota que la corporación envía a la fiscalía indicando que tal persona falleció o fue ejecutada. Es una especie de baja en el registro civil.
Técnicamente, la corporación debe tener un registro de entradas y salidas de personas. Nadie se cree demasiado los datos que mandan.
Supuestos
Técnicamente, se puede realizar una extradición entre una corporación y la policía. Puede funcionar en ambos sentidos, aunque las autoridades judiciales raras veces extraditan a alguien hacia una corporación.
Si un furgón corporativo traslada un prisionero desde una instalación corporativa a otra, la policía no puede intervenir salvo que tenga una orden de la fiscalía. Técnicamente el furgón es territorio soberano.
Un equipo corporativo puede realizar una detención en la calle. La jurisdicción es un poco borrosa. Si demuestran que el detenido cometió un crimen en sus instalaciones y luego se escapó, pueden solicitar que la policía lo detenga, o que estén presentes en el momento de la detención que ellos realizan. Pero tienen una especie de "puerta trasera": la ley contempla un supuesto de "necesidad de la urgencia". No falla nunca: siempre que un equipo de seguridad corporativo detiene a alguien, dicen que lo vieron casualmente y que les parecía que el sospechoso iba a escaparse, así que lo detienen, se lo llevan a sus instalaciones, y luego dan parte.
Si una corporación está registrada legalmente en una ciudad o Estado, puede operar, montar controles, patrullar, etc. La policía local puede inspeccionar el asunto, pero se evita normalmente. Simplemente es peligroso para ellos.
Pase diplomático
Puede ocurrir que altos ejecutivos y su equipo estén protegidos por un pasaporte diplomático expedido por la corporación y reconocido por las autoridades locales.
Patrulla exterior
Las corporaciones pueden realizar patrullas de seguridad fuera del perímetro de sus instalaciones, hasta media milla. No es raro encontrarse con un control de Arasaka en la autopista. Igualmente pueden repeler agresiones y perseguir a los agresores.
Incapacidad de acudir a contratistas fuera del perímetro corporativo
Las corporaciones no pueden subcontratar a terceros ni recurrir a contratistas para desarrollar actividades fuera de su perímetro. Sí pueden contratar servicios de seguridad a terceros. Por ejemplo, los servicios de seguridad de Helix custodian una instalación de Purity en el puerto de Night City. Dos gamberros entran con ganas de robar una excavadora. Los operativos de Helix pueden detenerlos, e incluso asesinarlos aduciendo que los gamberros eran peligrosos. Los operativos de Helix no pueden salir a patrullar al exterior para capturar a un tercero que se les escapó.
Ahora bien, pese a no tener autoridad para operar en vía pública, el sargento de Helix a cargo del pelotón sale igualmente con sus hombres. Capturan a un testigo para interrogarlo. Una patrulla del NCPD contempla la salida. Sospechan que podrían rescatar al supuesto testigo y denunciar la extralimitación de los efectivos de Helix, pero pasan de hacerlo. El pobre desgraciado es un pandillero con un par de asesinatos a sus espaldas, los polis lo saben, y dejan hacer a los corpos. El pandillero no saldrá de esta. Las corporaciones florecen en esta clase de cinismo.
Leniencia de las autoridades
Estas corporaciones operan mientras las autoridades hacen la vista gorda. En gran medida, las patrullas y actividades de los equipos de seguridad redundan en el resto de la ciudad, y son un refuerzo para las fuerzas de seguridad ciudadana.
Sin embargo, ningún directivo y ningún jefe de escuadra que monte un escándalo se quedará tranquilo. La excesiva notoriedad llama la atención de la competencia, señala puntos débiles, intrusiones, fricciones internas, proyectos con problemas, retrasos cruciales... Además, las autoridades estatales tienen fuerza para hacer muy complicada la vida de un ejecutivo. Pueden quitar contratos y dárselos a la competencia, cancelar permisos, poner controles de acceso y registro de personas justo delante de las sedes, detener ejecutivos, mandar la grúa.
En general, las operaciones grises y negras necesitan tranquilidad. Ningún corpo que chulee a la pasma durará mucho. Corre el riesgo de desaparecer junto con un pandillero y un poli husmeador.